Hace unos días en un cruce de mensajes con la creadora de este blog, ésta me ofreció la posibilidad de escribir sobre mis cosas, también aquí. Muchas gracias por ello y por hacerme reflexionar sobre una parte de los que componen la afición a los toros, los más jóvenes. El punto de partida son las entradas que aquí he podido ir leyendo y que me ha ayudado a trazar su perfil, que creo que coincide bastante con el de una aficionada seria, que se inclina más por el toreo clásico que por el postmodernista, sin perder nunca de vista al verdadero protagonista de la fiesta: el toro.
Afortunadamente, ella no es el único caso de aficionada o aficionado joven con esta escala de valores taurinos, lo cual es de admirar. Y es de admirar sobre todo por un motivo, que por razones de edad no han visto con la asiduidad necesaria el toreo puro y el toro de verdad. Pero cuidado, que nadie se piense que hace años cada corrida era un ritual sagrado en el que toro y torero componían una unidad divina que provocaba el éxtasis en los asistentes a la ceremonia. Que también hemos tenido a los Espartaco, Dámaso González, Paquirri, Palomo Linares o El Cordobés, aunque sus tropelías quedaban en el olvido las tardes de El Viti, Curro, Antoñete, Paula, Curro Vázquez, José Ignacio Sánchez, Pepín Jiménez, Julio Robles y tantos otros que nos envenenaron con la afición a los toros. Y que nadie vea en esta lista ninguna intención de establecer jerarquías, ni de preferencias, solo responde a mi memoria.
La afición menos entrada en años se puede dividir en dos grupos, uno el de aquellos que aún no habiendo vivido aquellas grandes faenas, el toreo de capote, la lidia, el mando el arte, el poder o la torería, llegan a atisbar algo grande y con grandes esfuerzos intentan adivinar qué es la verdad de todo esto. Es una fe, que como toda fe, está llena de esperanza, por la ilusión de que todo aquello vuelva y desplace a la farsa en que se ha convertido la fiesta, y el sacrificio que supone aferrarse a una idea a pesar de todo. A pesar de los comentarios tendenciosos de la prensa oficial, que solo busca el beneficio propio e inmediato, a pesar de los que en la plaza exigen silencio a quien no piensa como ellos, y a pesar de que tarde tras tarde la realidad está muy alejada de ese ideal de tauromaquia que cada aficionado tiene en su cabeza.
El otro grupo de aficionados es el de aquellos muy bien documentados, con mil y un libro de toros leídos, que están al cabo de la calle de todo lo que se publica, ven vídeos, dedican su tiempo libre a visitar ganadería, se manejan en los ambientes taurinos como pez en el agua, incluso conocen a algún taurino que otro y lo mismo ven toros en Madrid, que en Sevilla, que en Murcia, Brazatortas, Pamplona, Nueva York o Moscú. Sin contar las retransmisiones de todas las corridas que el canal oficial de las ferias les permite seguir desde el salón de su casa. Estos en muchos casos desprecian esa fe de la que no es fácil ser fiel seguidor y se postran a adoran y a aclamar con cantos vehementes al becerro de oro de la tauromaquia moderna. No les importa que el toro no parezca tal, porque ya se sabe que los que saben dicen que el toro grande no sirve, no les importa que el picador sea un mero objeto decorativo, pues esto es un simple trámite del que se puede prescindir y además son los culpables de que el toro “valga o valga”, de que el toro tenga “durabilidad”, “fondo” y de que alcance los niveles óptimos de “toreabilidad”. Tampoco les importa que la figura de turno ejecute su pantomima entre retorcimientos y estiramientos, tomándose las ventajas que sean convenientes para que aquel animalillo no les dé un susto y por una tontería se vayan a perder sus buenos contratos. Son los que consideran que el medio toro es el toro de verdad que después indultarán, los que al destoreo lo llaman profesionalidad y estar por encima del toro y que se mueren por los pases largos en faenas eternas, pareciéndole poco o nada los pases profundos y las faenas medidas. Son los que desprecian al torero al que le cogen los toros, achacándoles su falta manifiesta de “técnica” y su preocupante falta de cordura porque piensan que quieren morir en el ruedo. Hasta en eso son ignorantes.
Pero yo me quedo con los aficionados que creen sin casi haber visto, esos que se agarran al clavo ardiendo de lo que les enseñaron los culpables de su afición y esos que exigen con firmeza, descaro y con todo el derecho del mundo, que se les cuente como era lo que ya les han contado y que se les diga que eso que creen adivinar ha existido y puede seguir existiendo. Quizás solo hace falta que cambie el toro, que salga el toro íntegro, que el solito se ocupara de que espabilen los mediocres y de que destaquen los toreros de verdad.
Entre estos aficionados creo que está Isa Molina, que además tiene el valor y las ganas de escribir de toros y como esto es una pasión, hasta a veces le pueden fallar los ánimos, pero eso nos ha pasado a todos e incluso nos pasa, pero eso no quiere decir que flaquee nuestra afición, lo que quiere decir es que nos aburrimos ante esa farsa que nos quieren hacer pasar como fiesta de los toros, pero que solo gusta, de momento, a los adoradores del becerro de oro.
Isa muchas gracias por tu ofrecimiento, por este espacio y por tus generosidad. Solo espero haberte hecho el quite oportunamente y que no te haya llevado el toro por delante.
Por Enrique Martín
6 comentarios:
Después de este quite genial y tan característico de tu “tauromaquia” literaria, haber quien es el valiente que sale al ruedo a publicar otro post. Gracias Enrique.
Isa, te digo como a Enrique, después de que ya puedo publicar comentarios, ya no te escapas jeje.
Saludos de nuevo y MUY GRANDE la entrada.
Que grande Enrique, por aqui tambien!!
yo creo que si que existen toreros de los de antes, y toros tambien, pero antes eran figuras y ganaderias punteras y ahora estan marginados.
un saludo
Isa:
Ójala que sean muchos. A ti ya sabes que muchas gracias por el ofrecimiento.
Un saludo
Isa,
Un saludo admirativo y cariñoso de un joven aficionado A LOS TOROS de 72 primaveras de edad, por tu ofrecimiento a un otro verdadero aficionado como ti.
Afortunadamente, existen plazas donde cruzamos muchos defensores de la fiesta brava, como el coso ceretano y su pùblico tàn exigente
Enhorabuena a "En Barrera" y su valorosa creadora
Pedrito de "puraficion"
Magnífico como siempre, Enrique. En cuanto a Isa decirle que la sigo con asiduidad y que da gusto y es una brisa fresca de esperanza encontrar a mujeres como ella en la blogosfera taurina.
Un cordial saludo a ambos
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